Soporte nutricional a domicilio en el mundo pedi√°trico. La experiencia argentina

El soporte nutricional a domicilio (SND) se ha constituido en un importante recurso para la recuperaci√≥n del estado nutricional del sujeto fuera del √°mbito hospitalario. La teor√≠a y la pr√°ctica del SND han evolucionado exitosamente en la atenci√≥n integral de adultos que requieren cuidados alimentarios y nutricionales dilatados en el tiempo para sostener la rehabilitaci√≥n y reinserci√≥n familiar, laboral y social. Se han puesto a punto las tecnolog√≠as, sistemas y programas de gesti√≥n necesarios para la conducci√≥n efectiva de los esquemas de SND. El SND se ha extendido tambi√©n al √°rea pedi√°trica, y cada d√≠a son m√°s numerosos los ni√Īos y adolescentes que son colocados en esquemas de SND para la consecuci√≥n de las metas de recuperaci√≥n nutricional. La Rep√ļblica Argentina ha sido pionera y l√≠der del SND en el mundo pedi√°trico. La conducci√≥n de esquemas de SND en ni√Īos y adolescentes ha sido posible gracias a la coordinaci√≥n de los esfuerzos de los equipos m√©dicos de asistencia, las administraciones hospitalarias, las instituciones sanitarias, las obras sociales y las empresas farmac√©uticas, e incluso, los gobiernos regionales y provinciales. La Rep√ļblica Argentina se ha destacado tambi√©n por una importante labor normativa a fin de regular los distintos aspectos de la provisi√≥n √ļtil y segura de los cuidados alimentarios y nutricionales en el hogar del ni√Īo | adolescente. Por su parte, la Asociaci√≥n Argentina de Nutrici√≥n Enteral y Parenteral (AANEP) ha protagonizado la construcci√≥n de alianzas, la redacci√≥n de normativas, la formaci√≥n de especialistas, y la demostraci√≥n del impacto y la efectividad de los esquemas de SND. Este reporte repasa la historia del SND en la Rep√ļblica Argentina, revela las particularidades propias del SND pedi√°trico, relaciona las normas y los documentos legales que se han adelantado con este fin en el pa√≠s, y comparte las experiencias del autor en la gesti√≥n de esquemas de SND como extensi√≥n de la actividad asistencial del hospital de pertenencia.

Humberto Fain
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Estado de la nutrición artificial en una unidad de cuidados críticos de un hospital terciario

Justificaci√≥n: La provisi√≥n de esquemas de Nutrici√≥n artificial (NA) al paciente hospitalizado no se ajusta a los est√°ndares prescritos de calidad. Objetivo: Evaluar si el uso de la NA en una Unidad de Cuidados Intensivos sigue criterios ajustados a las ‚ÄúBuenas Pr√°cticas Hospitalarias‚ÄĚ. Dise√Īo del estudio: Retrospectivo, anal√≠tico. Serie de estudio: Cuarenta y cuatro pacientes (Mujeres: 54.5%; Edades >= 60 a√Īos: 50.0%) atendidos en la Unidad de Cuidados Intensivos Polivalentes del Hospital Cl√≠nicoquir√ļrgico ‚ÄúHermanos Ameijeiras‚ÄĚ (La Habana, Cuba) entre Agosto del 2013 y Octubre del 2013. Material y m√©todo: De las historias cl√≠nicas de los pacientes se recuperaron las caracter√≠sticas de los esquemas conducidos de NA, y los productos utilizados. La pertinencia de los esquemas conducidos de NA se evalu√≥ mediante criterios asentados en las ‚ÄúBuenas Pr√°cticas Hospitalarias‚ÄĚ. Resultados: Las indicaciones para el uso de NA se comportaron como sigue (en orden descendente): Ingresos energ√©ticos < 50% de los requerimientos: 93.2%; Desnutrici√≥n: 68.2%; Falla org√°nica: 54.5%; Sepsis: 43.2%; V√≠a oral cerrada: 40.9%; Cirug√≠a completada: 31.8%; C√°ncer: 27.3%; Estad√≠a en la unidad = 7 d√≠as: 11.4%. La tasa de uso de la NA fue del 59.1%: Nutrici√≥n enteral: 2.3% vs. Nutrici√≥n parenteral: 97.7%. En solo 34.1% de los pacientes atendidos la NA se administr√≥ conforme a las ‚ÄúBuenas Pr√°cticas‚ÄĚ. Conclusiones: El uso de la NA no sigue los criterios descritos en las ‚ÄúGu√≠as de Buenas Pr√°cticas Hospitalarias‚ÄĚ.

Luis Garc√©s Garc√≠a-Espinosa, Mar√≠a Idoris Cordero Escoba, Sergio Santana Porb√©n, Jes√ļs Barreto Peni√©, David Orlando Le√≥n P√©rez
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Estado del nitrógeno ureico urinario en los pacientes atendidos en un hospital general del sur de puebla

Introducci√≥n: La desnutrici√≥n prevalente en el ambiente hospitalario condiciona la evoluci√≥n cl√≠nica del paciente; se asocia con complicaciones aumentadas, tiempo de estancia prolongado, y mortalidad incrementada. La nutrici√≥n artificial (NA) estar√≠a entonces justificada plenamente. El nitr√≥geno ureico urinario (NUU) ser√≠a un indicador de la efectividad terap√©utica de la NA Objetivo: Evaluar el NNU excretado en pacientes hospitalizados necesitados de NA. Dise√Īo del estudio: Descriptivo, transversal. Serie de estudio: Veintis√©is pacientes (Hombres: 65.4%; Edad: 37.1 -/+ 17.0 a√Īos) que fueron interconsultados por el equipo¬† multidisciplinario de terapia nutricional (EMTN) del Hospital General del Sur de Puebla ‚ÄúDr. Eduardo V√°zquez Navarro‚ÄĚ (Puebla, M√©xico). Seg√ļn el √ćndice de Riesgo Nutricio (IRN), el 92.3% de los enfermos se encontraba en riesgo incrementado de desnutrici√≥n. El 76.9% de los pacientes ten√≠a valores del √°rea muscular del brazo < 85% de la referencia. En el 92.3% de los enfermos se encontraron cifras de Alb√ļmina s√©rica ? 29.0 g.L-1. En contraste, solo el 34.6% de la serie de estudio exhib√≠a valores disminuidos del pliegue cut√°neo tricipital. M√©todos: El NNU se estim√≥ de la urea presente en una colecci√≥n de 24 horas de orina. Resultados: La excreci√≥n promedio de NUU fue de 17.6 -/+ 7.9 g.24 horas-1. El 84.6% de los pacientes se present√≥ con cifras de NUU > 10 g.24 horas-1. Conclusiones: En los pacientes hospitalizados concurren depleci√≥n de los tejidos magros, hipoalbuminemia importante, y p√©rdidas aumentadas de NUU.

Tania Bilbao Reboredo, Marcela V√©lez Pliego, Abene Aintzane Fern√°ndez de Gamboa Orrego, Jes√ļs Ad√°n Ortega Gonz√°lez, Adriana Elizabeth Corte Sol√≥rzano
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Sobre el lugar y la efectividad de los √°cidos grasos w3 en la Nutrici√≥n artificialLas propiedades farmacol√≥gicas de los √°cidos grasos poliinsaturados de la serie w3 (AGPI-3) han sido explotadas en diversas aplicaciones de la Nutrici√≥n artificial. Los AGPI-3 se han incorporado en preparaciones enterales empleadas como adyuvantes de la citorreducci√≥n tumoral y la contenci√≥n de la inflamaci√≥n, la sepsis y la injuria. Los AGPI-3 tambi√©n se han utilizado como soluciones parenterales en situaciones cl√≠nico-quir√ļrgicas metab√≥licamente complejas como el trauma, la quemadura, y la injuria pulmonar aguda. La efectividad de los AGPI-3 como agentes farmacol√≥gicos vehiculados en una matriz nutrimental se ha establecido mediante modelos in vitro, tras experimentaci√≥n animal, y gracias a estudios en voluntarios sanos. La efectividad de los AGPI-3 tambi√©n se ha medido del acortamiento de la estad√≠a hospitalaria, la reducci√≥n de la duraci√≥n de la ventilaci√≥n mec√°nica, y la disminuci√≥n del uso de antibi√≥ticos; en los pacientes cr√≠ticamente enfermos, o aquellos que evolucionan despu√©s de una cirug√≠a de elevado impacto nutricional. Los AGPI-3 pueden aminorar la respuesta inflamatoria sist√©mica desatada tras la agresi√≥n, y proteger al endotelio y el alv√©olo del da√Īo pro-inflamatorio y pro-oxidante, asegurando as√≠ una mejor perfusi√≥n tisular por un lado, y una mejor ventilaci√≥n e intercambio de gases, por el otro. La administraci√≥n de las soluciones parenterales de AGPI-3 (como especies qu√≠micas √ļnicas o combinadas con otras familias de AGPI) es segura, y se asocia a una baja tasa de complicaciones. La efectividad de las preparaciones enterales que incorporan AGPI-3 depende de las caracter√≠sticas del r√©gimen de infusi√≥n, la v√≠a de administraci√≥n que se emplee, la dosis a instilar, la constancia del medio interno, y la tolerancia del enfermo. Lo anteriormente dicho no presupone que los AGPI-3 sean universalmente efectivos. Los grupos b√°sicos de trabajo deben elaborar pautas locales que sean trazables hasta las recomendaciones de los cuerpos de expertos y las sociedades profesionales para la elecci√≥n del mejor momento del uso de un producto contentivo de AGPI-3, la definici√≥n de los objetivos terap√©uticos a alcanzar con el mismo, las condiciones para el uso seguro, el seguimiento regular, y la verificaci√≥n del impacto logrado.
Alfredo Matos Adames
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La Nutrici√≥n Artificial en los hospitales de Cuba. Una actualizaci√≥nJustificaci√≥n: La segunda edici√≥n del Estudio ELAN Cubano de Desnutrici√≥n Hospitalaria (completada en el trienio 2012 ‚Äď 2014) revel√≥ que el 16.6% de los pacientes hospitalizados llenaba (al menos) una indicaci√≥n de apoyo nutricional. Se observaron, adem√°s, tasas superiores de implementaci√≥n de esquemas de apoyo nutricional entre los encuestados. Objetivo: Examinar el estado corriente de la utilizaci√≥n de las t√©cnicas de Nutrici√≥n artificial (NA) en los hospitales cubanos. Dise√Īo del estudio: Retrospectivo, anal√≠tico. Material y m√©todo: La base de datos del Estudio ELAN se escrut√≥ para recuperar datos sobre los esquemas NA administrados a los pacientes hospitalizados, las v√≠as de acceso y las soluciones de nutrientes empleadas, y el tiempo de duraci√≥n del esquema.¬† Resultados: La tasa actual de uso de la NA fue superior: ELAN 2001: 2.2% vs. ELAN 2012: 10.9% (D = +7.8%; p < 0.05). Los esquemas de NA se distribuyeron como sigue: Nutrici√≥n enteral: 7.8% vs. Nutrici√≥n parenteral: 5.0%. Los esquemas de Nutrici√≥n enteral utilizaron una sonda nasog√°strica para la infusi√≥n de nutrientes polim√©ricos por gravedad en el 94.4% de las instancias. La duraci√≥n promedio del esquema de Nutrici√≥n enteral fue de 9.0 ¬Ī 9.3 d√≠as. Por su parte, los esquemas de Nutrici√≥n parenteral se administraron por v√≠a central en el 70.0% de los casos. Las soluciones de Dextrosa fueron usadas como √ļnica fuente de energ√≠a en el 80.0% de los esquemas parenterales. La tasa corriente de uso de l√≠pidos parenterales fue menor: ELAN 2001: 40.9% vs. ELAN 2012: 18.3% (D = -22.6%; p = 0.05). En 4 de los esquemas de Nutrici√≥n parenteral se usaron bombas para la infusi√≥n de los nutrientes. La duraci√≥n promedio del esquema parenteral fue de 8.0 ¬Ī 9.2 d√≠as. No se pudo constatar en esta encuesta el uso de bolsas premezcladas de nutrientes, ni tampoco de mezclas todo-en-uno. Conclusiones: Se comprob√≥ una tasa superior de uso de la NA en los pacientes encuestados. Sin embargo, la prevalencia de insumos de alto valor tecnol√≥gico como sondas biocompatibles, bolsas premezcladas y bombas de infusi√≥n fue baja. Igualmente se constat√≥ una tasa disminuida de empleo de las soluciones parenterales de l√≠pidos. Recomendaciones: Se deben adoptar pol√≠ticas y acciones para la renovaci√≥n tecnol√≥gica de los esquemas hospitalarios de NA. Asimismo, se deben conducir programas de educaci√≥n continuada sobre el uso seguro de soluciones parenterales de l√≠pidos en el √°mbito hospitalario.
Sergio Santana Porbén
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Sobre el apoyo nutricional del paciente quemadoLa quemadura repercute en pr√°cticamente todos los dominios del estado de salud al desencadenar una dram√°tica respuesta a la agresi√≥n que puede conducir a la sepsis, la falla m√ļltiple de √≥rganos y la muerte. Los supervivientes pueden exhibir secuelas que requerir√°n tratamientos quir√ļrgicos especializados dilatados en el tiempo. El apoyo nutricional es indispensable en todo momento para asegurar la mejor respuesta del hu√©sped a la agresi√≥n y la reducci√≥n del riesgo de complicaciones junto al acortamiento de la estad√≠a hospitalaria; a la vez que el arraigo de los injertos de piel y el sost√©n de la reparaci√≥n y cicatrizaci√≥n tisulares. Debe reconocerse el hipermetabolismo que acompa√Īa a la quemadura. Se requiere evaluar continuamente la capacidad del hu√©sped de sostener el estado nutricional del uso de la v√≠a oral y de utilizar adecuadamente los nutrientes aportados. El apoyo nutricional debe iniciarse tan pronto culmine la resucitaci√≥n y la reanimaci√≥n del quemado, y se asegure la estabilidad hemodin√°mica y la perfusi√≥n tisular. Si bien la v√≠a oral deber√≠a preferirse para alimentar al paciente, la colocaci√≥n de sondas nasoenterales podr√≠a ser necesaria en muchos de ellos para evitar baches en la provisi√≥n de nutrientes. La prescripci√≥n diet√©tica podr√≠a complementarse con nutrientes enterales de alta densidad energ√©tica en aras de satisfacer los elevados requerimientos nutricionales constatados en el quemado. Se han descrito dietas de inmunomodulaci√≥n que incorporan antioxidantes, glutamina y nucle√≥tidos para uso en el
apoyo nutricional del quemado, pero los resultados obtenidos con su administraci√≥n han sido mixtos. La implementaci√≥n de esquemas de nutrici√≥n parenteral obligar√≠a a discutir sobre las mejores (posibles) v√≠as de acceso en un enfermo que puede mostrar lesiones corporales extensas. Las complicaciones que se originen de la implementaci√≥n y conducci√≥n de las terapias nutricionales deben ser identificadas tempranamente, corregidas adecuadamente, y prevenidas en √ļltima instancia. La complejidad cl√≠nico-metab√≥lica de la quemadura justifica el dise√Īo,
implementación y gestión de un programa de intervención alimentaria, nutrimental y metabólica
en el Servicio de Quemados que provea a los grupos básicos con pautas y normas de actuación en
cada momento de la evolución del paciente.
Alejandro Torres Amaro, Rafael Jiménez García
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Estado de la calidad de los cuidados nutricionales en una unidad de terapia intensiva neonatalLas demoras en el inicio de la provisi√≥n de cuidados nutricionales a un reci√©n nacido que as√≠ lo necesite lo expone innecesariamente a una situaci√≥n de urgencia metab√≥lica que altera profundamente los mecanismos de regulaci√≥n homeost√°tica del medio interno, con los consiguientes efectos delet√©reos a corto y largo plazo sobre el estado nutricional. El presente estudio se condujo para evaluar el estado de la provisi√≥n de cuidados nutricionales a los reci√©n nacidos atendidos en la Unidad de Terapia Intensiva Neonatal (UTIN) del Hospital Gineco-obst√©trico de Guanabacoa (La Habana, Cuba) durante el quinquenio 2000-2004. Se obtuvieron datos sobre el estado nutricional de los reci√©n nacidos atendidos en la UTIN, los problemas de salud concurrentes, las necesidades nutrimentales estimadas, y el estado de los esquemas de Nutrici√≥n artificial y Apoyo nutricional instalados corrientemente en el reci√©n nacido. El estudio revel√≥ progresi√≥n de la p√©rdida de peso del reci√©n nacido durante el tiempo de permanencia en la UTIN, comienzo tard√≠o del apoyo nutricional, baja tasa de utilizaci√≥n de t√©cnicas de Nutrici√≥n parenteral en los ni√Īos en los que la v√≠a oral estaba suspendida 72 horas (o m√°s), e incremento del n√ļmero de ni√Īos desnutridos al egreso de la UTIN. Se emitieron recomendaciones sobre el dise√Īo e implementaci√≥n de los protocolos pertinentes de evaluaci√≥n del estado nutricional, el momento del inicio del apoyo nutricional, el dise√Īo, instalaci√≥n, mantenimiento, monitoreo y retiro de los esquemas de Nutrici√≥n artificial, y el uso oportuno y correcto de soluciones parenterales de l√≠pidos.
Alina Gonz√°lez Hern√°ndez, Lourdes Pupo Portal
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Sobre la historia de la Nutrici√≥n artificial en CubaLa historia de la Nutrici√≥n artificial en Cuba se remonta a los a√Īos 1970s cuando las t√©cnicas de nutrici√≥n parenteral se introdujeron por primera vez en el Servicio de Terapia Intensiva Neonatal del Hospital Pedi√°trico ‚ÄúWilliam Soler‚ÄĚ (La Habana). En este Servicio tambi√©n se ensay√≥ el uso de la leche materna como estimulante tr√≥fico en la rehabilitaci√≥n intestinal de los neonatos operados. Las experiencias acumuladas en el apoyo nutricional de los neonatos cr√≠ticamente enfermos se expandieron inmediatamente hacia los adultos atendidos en las unidades de cuidados intensivos de varios hospitales cabeceras del pa√≠s. Pronto se comprendi√≥ la necesidad de incorporar tales t√©cnicas en la contenci√≥n de los grandes dramas quir√ļrgicos como la peritonitis difusa, la f√≠stula intestinal, la citorreducci√≥n tumoral, el trauma y la sepsis. La nutrici√≥n artificial tambi√©n se incorpor√≥ a la actividad del trasplante de √≥rganos en centros de salud altamente especializados de La Habana. De forma similar a lo ocurrido en otras latitudes, la Nutrici√≥n artificial experiment√≥ un gran impulso en los 1990s en ocasi√≥n de la atenci√≥n m√©dico-quir√ļrgica brindada a dos casos emblem√°ticos de la historia reciente del pa√≠s. La conjunci√≥n de personalidades, equipos de trabajo, instituciones y l√≠neas de investigaci√≥n condujo a la fundaci√≥n de los grupos hospitalarios de apoyo nutricional con dedicaci√≥n exclusiva, por un lado; y la aparici√≥n de la Sociedad Cubana de Nutrici√≥n Cl√≠nica y Metabolismo como la entidad comprometida con el avance de las ciencias de la Nutrici√≥n cl√≠nica y hospitalaria, el apoyo nutricional, la nutrici√≥n artificial y el metabolismo en el Sistema Nacional de Salud, por el otro.
Sergio Santana Porbén
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Dise√Īo e implementaci√≥n de un esquema intrahospitalario de Nutrici√≥n Parenteral. II. Nutrici√≥n Parenteral CentralEn este art√≠culo se presentan el dise√Īo e implementaci√≥n de un esquema intra-hospitalario de Nutrici√≥n Parenteral Central (NPC). Este trabajo contin√ļa y expande el dedicado previamente a los esquemas de Nutrici√≥n Parenteral Perif√©rica [Santana Porb√©n S, Barreto Peni√© J, Mart√≠nez Gonz√°lez C, Borr√°s Espinosa A. Dise√Īo e implementaci√≥n de un esquema intrahospitalario de Nutrici√≥n Parenteral. I. Nutrici√≥n Parenteral Perif√©rica. RCAN Rev Cubana Aliment Nutr 2007;17:186-208]. Ambos, a su vez, complementan otro dedicado a la provisi√≥n institucional de Nutrici√≥n enteral [Mart√≠nez Gonz√°lez C, Santana Porb√©n S. Dise√Īo e implementaci√≥n de un esquema intrahospitalario de Nutrici√≥n enteral. RCAN Rev Cubana Aliment Nutr 2001;15:130-8]. La utilidad y seguridad del esquema de NPC dependen de la correcta selecci√≥n del paciente; la correcta selecci√≥n y cuidado de la v√≠a venosa utilizada para la infusi√≥n de los nutrientes parenterales; la correcta selecci√≥n del dispositivo de canalizaci√≥n de la v√≠a venosa; la correcta formulaci√≥n de la orden de NPC; y los ritmos de inicio, progresi√≥n, mantenimiento y retiro del esquema. Estas acciones deben quedar documentadas en procedimientos de alcance institucional. Los equipos b√°sicos de trabajo deben registrar los incidentes, accidentes y errores que ocurran durante la conducci√≥n de los esquemas de NPC, y definir consecuentemente las correspondientes acciones remediales y profil√°cticas. El monitoreo de la marcha del esquema de NPC instalado debe constituir parte importante de la labor de los grupos locales de apoyo nutricional. Las innumerables opciones tecnol√≥gicas que brinda la pr√°ctica de la Nutrici√≥n Parenteral pueden confundir a los equipos b√°sicos de trabajo acerca de las bondades impl√≠citas y el lugar que deben ocupar dentro de la Nutrici√≥n Artificial. Se espera de la observancia de las recomendaciones expuestas en este art√≠culo la maximizaci√≥n de los beneficios de la Nutrici√≥n Parenteral, la minimizaci√≥n de las complicaciones, y disminuci√≥n de los costos de aplicaci√≥n.
Sergio Santana Porb√©n, Jes√ļs Barreto Peni√©, Carmen Mart√≠nez Espinosa, Alicia Espinosa Borr√°s
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Estado de la calidad de la prestaci√≥n de cuidados nutricionales a los ni√Īos atendidos en el Hospital Pedi√°trico ‚ÄúWilliam Soler‚ÄĚ, La Habana, CubaEn este art√≠culo se presenta el estado actual de la provisi√≥n de cuidados nutricionales a lo(a)s 240 ni√Īo(a)s encuestados en el Hospital Pedi√°trico ‚ÄúWilliam Soler Ledea‚ÄĚ (La Habana, Cuba) mediante la ENH Encuesta de Nutrici√≥n Hospitalaria conducida en Enero del 2007. La frecuencia de desnutrici√≥n hospitalaria fue del 30.0%, pero la desnutrici√≥n estaba registrada como un diagn√≥stico independiente en solo el 2.9% de las historias cl√≠nicas revisadas. El completamiento de los ejercicios de evaluaci√≥n antropom√©trica y bioqu√≠mica del estado nutricional fue insuficiente. Aunque el 12.5% de los enfermos encuestados (mediana de las frecuencias observadas en 10 subcategor√≠as; rango: 1.3 ‚Äď 86.7%) llenaba alguna indicaci√≥n de intervenci√≥n nutricional, las terapias de Nutrici√≥n artificial (Enteral/Parenteral) se administraron a solo el 4.8% de ellos. Se debe hacer notar que los pacientes con la v√≠a oral suspendida eran sujetos de intervenci√≥n nutricional, a√ļn cuando constituyeron el 1.3% del tama√Īo muestral; que el(la) ni√Īo(a) fue tallado(a) y pesado(a) al ingreso; y los enfermos con 15 (o m√°s) d√≠as de hospitalizaci√≥n fueron pesados prospectivamente. La desnutrici√≥n hospitalaria constituye un problema institucional de salud que los equipos b√°sicos de atenci√≥n fallan en identificar, tratar y en √ļltima instancia, prevenir. Se requieren con urgencia programas de intervenci√≥n nutricional y metab√≥lica que hagan √©nfasis en la re-educaci√≥n de los distintos actores involucrados en la provisi√≥n de cuidados nutricionales para que asuman, y desempe√Īen satisfactoriamente, los roles esperados dentro de este proceso, en aras de preservar las tasas gen√©ticamente determinadas de crecimiento y desarrollo del(la) ni√Īo(a) enfermo(a).
Lázaro Alfonso Novo, Sergio Santana Porbén
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Silvina Casasola, Eduardo Manuel Ferraresi Zarranz
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Apoyo nutricional en la sepsisLa sepsis es una situaci√≥n cl√≠nico-metab√≥lica que comporta un elevado riesgo de mortalidad para el paciente cr√≠ticamente enfermo, pues puede desembocar en la falla m√ļltiple de √≥rganos (FOM), lo que obligar√≠a a nuevas, intensas y agresivas acciones terap√©uticas con tal de preservar la vida del enfermo. Hoy se acepta que el apoyo nutricional se integre dentro del tratamiento general del paciente en el que se ha diagnosticado la sepsis. Sin embargo, todav√≠a la intimidad del apoyo nutricional en la sepsis est√° envuelta en contradicciones y pol√©micas. El apoyo nutricional debe iniciarse solo cuando se asegure la estabilidad hemodin√°mica y del medio interno del enfermo, y la perfusi√≥n espl√°cnica. Las cantidades de nutrientes a aportar (energ√≠a incluida) se ajustar√°n a la capacidad del paciente de utilizar los mismos efectivamente. Se han identificado nutrientes que pueden influir sobre la actividad del sistema inmune, como la glutamina, los nucle√≥tidos, los oligoelementos y los √°cidos grasos w3. La v√≠a enteral debe preferirse antes que la parenteral para el aporte de los nutrientes prescritos, como complemento de los esquemas de nutrici√≥n parenteral (NP), y como estrategia de prevenci√≥n de la progresi√≥n de la FOM. Las dietas de inmunomodulaci√≥n (DIM) que incorporan glutamina y antioxidantes pudieran ser beneficiosas¬† para la supervivencia del paciente, el destete del ventilador, y el acortamiento de la estad√≠a hospitalaria. La NP debe considerarse cuando la v√≠a enteral no es suficiente para satisfacer los requerimientos nutrimentales del paciente. Se han formulado preparaciones de dip√©ptidos de glutamina y emulsiones de l√≠pidos que incorporan aceites de pescado de las que se espera permitan un mejor tratamiento de la sepsis, pero los resultados acumulados han sido contradictorios, e incluso contraproducentes. La suplementaci√≥n parenteral con selenio en la sepsis ha sido discutida, pero no se han podido demostrar los beneficios del aporte de cantidades suprafisiol√≥gicas de este oligoelemento. El apoyo nutricional en la sepsis debe evolucionar para no solo satisfacer los requerimientos nutricionales del enfermo y vehicular nutrientes de forma efectiva, sino tambi√©n modificar la respuesta del hu√©sped a la sepsis y la actividad del sistema inmune y prevenir las complicaciones de la sepsis.
Andrés Martinuzzi
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Estado de los cuidados alimentarios y nutricionales en el Hospital Docente ‚ÄúGeneral Calixto Garc√≠a √ć√Īiguez‚ÄĚ de La HabanaIntroducci√≥n: La pervivencia de la desnutrici√≥n hospitalaria como problema de salud institucional podr√≠a deberse a la forma en que se conducen los cuidados alimentarios y nutricionales en los pacientes que as√≠ lo requieren. Objetivo: Describir c√≥mo se administran los cuidados alimentarios y nutricionales a los pacientes atendidos en un hospital general universitario. Material y m√©todo: Las historias cl√≠nicas de 100 pacientes (Hombres: 54.0%; Edades ‚Č• 60 a√Īos: 40.0%; Estad√≠a ‚Č• 15 d√≠as: 28.0%) que se encuestados entre Noviembre del 2014 y Noviembre del 2015 (ambos inclusive) en las distintas salas del Hospital Docente ‚ÄúGeneral Calixto Garc√≠a √ć√Īiguez‚ÄĚ (Cirug√≠a General: 29.0%; Medicina Interna: 28.0%) durante la segunda edici√≥n del Estudio ELAN (Tasa de desnutrici√≥n: 32.0%) fueron auditadas para describir los ejercicios hospitalarios de evaluaci√≥n nutricional, suplementaci√≥n oral, y nutrici√≥n artificial. Resultados: El 15.0% de los pacientes encuestados llenaba alguna indicaci√≥n de apoyo nutricional (mediana de 11 categor√≠as; valores extremos: 1.0 ‚Äď 73.3%). No obstante la tasa corriente de desnutrici√≥n hospitalaria, en menos de la mitad de las historias cl√≠nicas estaba anotado el estado nutricional del enfermo, mientras que solo en la mitad de ellas estaban registrados los valores al ingreso de la talla y el peso corporal. La suplementaci√≥n oral no fue considerada como una opci√≥n de cuidado nutricional, a pesar de que la quinta parte de los pacientes encuestados podr√≠a haberse beneficiado de ella. La tasa de uso de la Nutrici√≥n artificial fue del 5.6%. Conclusiones: El estado actual de la desnutrici√≥n contrasta con la pobre tasa de uso de los cuidados nutricionales brindados al paciente durante la hospitalizaci√≥n. Recomendaciones: Urge una pol√≠tica de alcance institucional que establezca, gestione y eduque a los equipos de trabajo en las ‚ÄúBuenas Pr√°cticas de Alimentaci√≥n y Nutrici√≥n‚ÄĚ del paciente hospitalizado.
Luis Garc√©s Garc√≠a-Espinosa, Darilys Arg√ľelles Barreto, Lisandra Cabrera Vald√©s, Dayam√≠ De la Cruz Hern√°ndez, Edel De la Guardia Leyva
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Estado de la calidad de la prestaci√≥n de cuidados nutricionales a los ni√Īos atendidos en el Hospital Pedi√°trico ‚ÄúJuan Manuel M√°rquez‚ÄĚ, de La HabanaJustificaci√≥n: Existe inter√©s por conocer c√≥mo se conducen los procesos de cuidados nutricionales en el ni√Īo hospitalizado. Material y m√©todo: El estado actual de los cuidados nutricionales en el Hospital Pedi√°trico ‚ÄúJuan Manuel M√°rquez‚ÄĚ (La Habana, Cuba) se estim√≥ mediante la ENH Encuesta de Nutrici√≥n Hospitalaria conducida con 157 ni√Īos ingresados en Enero del 2008. Resultados: La frecuencia de desnutrici√≥n hospitalaria fue del 24.2%. La desnutrici√≥n se registr√≥ como un diagn√≥stico independiente en solo el 1.9% de las historias cl√≠nicas revisadas. El ni√Īo fue tallado y pesado al ingreso, pero el ejercicio de evaluaci√≥n nutricional se complet√≥ en poco m√°s de la mitad de ellos. Los enfermos con 15 (o m√°s) d√≠as de hospitalizaci√≥n fueron pesados prospectivamente. La Alb√ļmina s√©rica se determin√≥ en menos de la quinta parte de los encuestados. El Conteo de Linfocitos no se utiliz√≥ en la evaluaci√≥n nutricional. El 14.7% de los encuestados llenaba alguna de10 indicaciones de intervenci√≥n nutricional (mediana de las subcategor√≠as; rango: 1.3 ‚Äď 82.2%), pero la Nutrici√≥n artificial se administr√≥ a solo la tercera parte de ellos. El 85.7% de los ni√Īos con la v√≠a oral suspendida, y el 83.3% de aquellos con ¬≥ 5 d√≠as de una cirug√≠a importante estaban intervenidos nutricionalmente, a pesar del n√ļmero de ellos. Ninguno de los pacientes con ayunos ¬≥ 5 d√≠as, o insuficiencia org√°nica cr√≥nica, estaba intervenido nutricionalmente. Conclusiones: Los equipos m√©dicos fallan en identificar, tratar y, en √ļltima instancia, prevenir la desnutrici√≥n hospitalaria. Se requieren con urgencia programas de intervenci√≥n nutricional y metab√≥lica para reeducar a los involucrados en los cuidados nutricionales para que desempe√Īen satisfactoriamente los roles esperados, en aras de preservar las tasas gen√©ticamente determinadas de crecimiento y desarrollo del ni√Īo enfermo.
Rafael Domínguez Jiménez, Rafael Jiménez García, Sergio Santana Porbén, Lázaro Alfonso Novo
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